{"id":237,"date":"2026-05-23T00:37:44","date_gmt":"2026-05-23T00:37:44","guid":{"rendered":"https:\/\/tierrademate.ar\/web\/?p=237"},"modified":"2026-05-23T00:37:45","modified_gmt":"2026-05-23T00:37:45","slug":"la-revolucion-del-mate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierrademate.ar\/web\/?p=237","title":{"rendered":"LA REVOLUCI\u00d3N DEL MATE"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Dicen que aquel 25 de Mayo lloviznaba. Que el pueblo quer\u00eda saber. Que la posibilidad de ser libres de Espa\u00f1a se arengaba en la calle y en los hogares donde ya se tomaba mate.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1810 el mate estaba instalado en la vida cotidiana dentro de los hogares y atado a los fogones de las cocinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siglos antes, los<strong> kaingang<\/strong>, un pueblo ind\u00edgena de Sudam\u00e9rica, masticaban la hoja de la yerba mate al natural y ya hab\u00edan descubierto sus propiedades medicinales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s, los <strong>guaran\u00edes<\/strong> sellaron la identidad del mate con su costumbre de secar y moler las hojas de la<em> ilex paraguarinesis<\/em> para luego infusionarlas en una calabaza cortada a la mitad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la llegada de los conquistadores a Am\u00e9rica, el mate fue resistido por los primeros religiosos que arribaron para imponer la fe y lo consideraron un enigma maligno capaz de mantener alimentados y despiertos a quienes lo beb\u00edan.<br>El gobernador Hernando Arias de Saavedra lo prohibi\u00f3 en 1616 \u201cpor ser un vicio sucio y abominable\u201d, seg\u00fan los registros. Ni los azotes ni las multas doblegaron la costumbre de propios y ajenos de sorber con una bombilla el licor verde de las hojas de yerba mate en su abrazo con el agua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El mate de 1810<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para los inicios del siglo XIX, el mate era parte de la vida com\u00fan, se tomaba en todas las clases sociales aunque con detalles que develaban jerarqu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los propios de estas tierras segu\u00edan usando la calabaza como recipiente y los gauchos prefer\u00edan la que ten\u00eda forma de galleta, r\u00fastica y aplastada, sin pie y del tama\u00f1o de la palma de la mano.<br>Sin embargo, los de mayor alcurnia mandaban a hacer sus propios mates con artesanos de la \u00e9poca. En general ten\u00edan forma de c\u00e1liz &#8211; tal como lo impusieron los Jesuitas en las misiones en referencia al s\u00edmbolo del ritual de las misas- con materiales valiosos o de porcelana y piedras preciosas. Eran altos, brillantes, ostentosos y con pie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La diferencia tambi\u00e9n estaba en su interior: para los originarios el mate era solo con yerba mate y agua caliente. Pero los aristocr\u00e1ticos buscaban \u201celevar\u201d la sencilla infusi\u00f3n mezclando la yerba con clavo de olor, crema y az\u00facar que por entonces era un alimento muy costoso. El mate dulce era un privilegio de pocos. El az\u00facar, por ejemplo, consta como uno de los alimentos m\u00e1s caros y que aparec\u00eda en escuetas cantidades en las listas de provisiones de los ej\u00e9rcitos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mate acompa\u00f1aba la alimentaci\u00f3n de aquellos tiempos en base a ma\u00edz, zapallo, batatas y legumbres. El pan se horneaba en las casas y era la base fundamental de la dieta en la revoluci\u00f3n de mayo. Era com\u00fan acompa\u00f1ar el mate con dulces caseros como el membrillo o batata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El don de saber cebar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los oficios y ocupaciones de 1810 se distingue uno muy particular: el de la cebadora de mate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mate era una tradici\u00f3n de puertas adentro, condicionada a la cercan\u00eda con el fog\u00f3n de la cocina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cada casa de comerciantes y aristocr\u00e1ticos hab\u00eda una muchacha, generalmente muy joven, que ten\u00eda como \u00fanica tarea acarrear el mate de la cocina a la sala. Esta misi\u00f3n que parece sencilla conten\u00eda un talento y cuidado especial para mantener la temperatura del agua, la espumosidad del mate y el orden de la ronda. En a\u00f1os posteriores, artistas pl\u00e1sticos reflejaron en sus pinturas el rol distintivo de quienes ten\u00edan el don de saber cebar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Como el agua a la temperatura justa para la yerba, aquel mayo de 1810 se preparaba para despertar la libertad de un pueblo cuya revoluci\u00f3n se hizo con el mate en mano.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen que aquel 25 de Mayo lloviznaba. Que el pueblo quer\u00eda saber. Que la posibilidad de ser libres de Espa\u00f1a se arengaba en la calle y en los hogares donde ya se tomaba mate. 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