CARA Y CECA DE LA YERBA MATE

El mate está en su mejor momento ante los ojos del mundo. Influencers, especialistas y figuras de gran popularidad colaboran para que el mate argentino supere fronteras geográficas y culturales y se instale como embajador nacional. Sin embargo, los pequeños yerbateros pasan tiempos más que difíciles.
Cómo se explica este fenómeno que valoriza la infusión argentina por excelencia en otros países mientras que en el propio lucha por subsistir.

El consumo de yerba mate cayó 9 % en los primeros meses de 2026 aunque no significa que se tome menos mate. La razón es simple: ante las dificultades que plantea la economía argentina, los materos “estiran” la cebadura. Sólo se cambia por yerba mate nueva cuando la anterior ya no da más.

“El tango de Discépolo describe lo que nos pasa”, dice Hugo Sand, pequeño productor yerbatero y representante de los colonos de la provincia de Misiones. Y con una tristeza de tango recita: “Cuando estés bien en la vía, sin rumbo, desesperao… Cuando no tengas ni fe, ni yerba de ayer secándose al sol…” Es la primera imagen a la que se aferra para contar lo que pasa en la actualidad con una industria que sólo existe en este retazo del mundo.

La zona de Colonia Guaraní –cerca de la ciudad de Oberá–, en el centro de la provincia de Misiones, es históricamente productora de yerba mate, con plantaciones que crecen tanto en la selva como cultivadas. Desde allí, Hugo Sand, habló con el programa Ruido de Mate, que conduce Andrea Venturini por Radio Costa Paraná (88.1).

“El consumo interno de yerba mate en Argentina ha disminuido aproximadamente un 9%, principalmente debido a la falta de poder adquisitivo de los consumidores mientras que el precio de la yerba “ha aumentado entre un 40% y 45%”.

En las góndolas, la yerba mate parece independizarse de su origen. Este incremento, lejos de traducirse en mejoras para los pequeños productores, beneficia principalmente a un puñado de grandes exportadores. “Ellos jamás van a derramar los beneficios hacia abajo, al contrario, construyen cada vez más alto la copa”, señaló.

TIEMPO DE COSECHA

Durante el verano, los colonos realizan la “zafriña”, una pequeña cosecha de verano desde diciembre a febrero, que se hace con recaudos para no exponer la planta a la intensidad del calor.

El fuerte de la cosecha es durante el invierno, cuando la planta no tiene flores ni frutos.

Describe Hugo Sand: “Actualmente, la cosecha es baja en comparación con años anteriores”, mientras los precios pagados por los industriales “son muy variables y, en muchos casos, inferiores al costo de producción”.

Al inicio de su gobierno, el Presidente Javier Milei limitó las funciones del Instituto Nacional de la Yerba mate. Una de ellas era esencial: regular el precio de la hoja verde. Así, los pequeños productores quedan en manos de las grandes empresas que tienen secaderos y molinos y pagan lo que quieren.

Hace 9 meses, el costo de producción era de 411 pesos por kilo, los productores venden a 125 pesos, lo que implica pérdidas. Para reducir costos, algunos yerbateros recurren al trabajo informal o familiar, y en ocasiones pagan a los obreros con bienes en especie (cerdos, vacas o algún otro insumo).
Otra realidad es el éxodo de tareferos –cosecheros de yerba mate – hacia Brasil porque pagan mejor por la tarea.

Aunque la demanda externa de yerba mate ha crecido y existe un auge internacional, especialmente en Oriente Medio, Estados Unidos y Chile, no se prevé escasez en el mercado interno debido a la existencia de grandes reservas y nuevas plantaciones que han comenzado a producir tras un período de restricciones. Esas restricciones en la cantidad de hectáreas cultivadas pretendía distribuir con equidad la producción para evitar la concentración de tierras en manos de grandes empresas frente al despojo de los colonos.

Sand cuestionó la actual política del gobierno nacional porque “ha permitido ahora que se cosechen todas esas hectáreas y se libera el ingreso de yerba del exterior, de Brasil fundamentalmente, y eso hace que tengamos una reserva de casi un año en los depósitos”. Entonces, los industriales juegan con eso, porque dicen, ‘bueno, si ustedes no quieren entregarnos a 120 pesos, nosotros tenemos producción propia, o si no, importamos, o si no, mezclamos’, porque también está habilitado mezclar yerba mate con un montón de otros yuyos, lo que afecta muchísimo el bolsillo del productor. Es una desgracia tremenda”.