GÜEMES Y EL MATE

El calendario de junio está teñido de celeste y blanco. Pero una fecha particular, el 17, recuerda especialmente al gaucho salteño y rebelde que logró una promesa de libertad antes de morir.

El General Don Martín Miguel de Güemes fue ignorado por los especialistas hasta que su historia repleta de valentía y humanidad lo rescató del olvido: 185 años después de su muerte fue declarado héroe nacional.

Belgrano fue su amigo (después de idas y vueltas). Y San Martín lo admiraba. He aquí, el prototipo del gaucho argentino y su correspondiente mate.

Güemes pertenecía a una aristocrática familia norteña. Había nacido el 8 de febrero de 1785.
Acompañado de sus gauchos impidió a los españoles invadir el norte argentino.

Cuando explotó la Revolución de Mayo, se desplaza hacia el norte con la misión de patrullar la quebrada de Humahuaca. Fue líder de la Guerra Gaucha, una sucesión de acciones de guerrilla con gauchos y patricios de Salta, Jujuy y Tarija, que impidió seis invasiones realistas e hizo libres a las provincias del norte

Por su coraje, le dio al término “gaucho” un valor extraordinario, lejos del carácter peyorativo que tenía.

Se casó con Carmen Puch, famosa por su belleza y quien lo acompañó en sus luchas hasta la llegada de sus tres hijos varones. Cuando ella se entera de la muerte de su esposo, se corta el cabello y dejó de comer. Falleció cuando tenía 25 años.

Macacha Güemes, la hermana del salteño, fue una pieza clave en la vida política y militar de su hermano.

En la batalla por la independencia, Güemes fue traicionado y resultó herido. Agonizó varios días y les hizo jurar a sus jefes continuar con la lucha contra los españoles. Murió el 17 de junio de 1821.

En el lugar donde cayó del caballo tras ser atacado, se levanta un monumento y sus restos descansan en la Catedral de Salta.

EL MATE DEL GAUCHO

El gaucho argentino tuvo siempre su mate que lo identificó. Se trata del MATE GALLETA en clara referencia a la galleta de pan, típica del campo y que describe la forma de la calabaza.
En este caso, la calabaza tiene forma aplastada y con una boca la la cebadura y la bombilla. Tiene el tamaño de un puño por lo que se conoce también como “mate de bolsillo”. Así lo llevaban los gauchos a todos lados. Incluso, cuando debían moverse en el territorio, llevaban el mate en el bolsillo y la pava atada en la zona de la panza del caballo. El mate siempre se tomaba en torno al fogón. Hay dos tipos de mate Galleta: ancho y chato.

Generalmente, la boca del mate no se daña al apoyar la bombilla pero sí se gasta el fondo de la calabaza debido al desgaste que ocasiona el filtro, tanto para cebar como para limpiar el mate luego de tomar.
El mate del gaucho siempre es amargo.