Si hubiese vivido en estos tiempos, probablemente Manuel Belgrano tendría en sus redes sociales más de una fotografía con el mate en mano. Y es que el creador de la Bandera Argentina era un gran consumidor de mate tradicional: en un cuenco de coco y siempre amargo.
Manuel Belgrano era un gran consumidor de mate, y su relación con esta infusión es notable en la historia de Argentina. A pesar de que no hay escritos con su opinión sobre el mate, se sabe que era un hombre que valoraba su consumo. Belgrano tomaba mate antes de las reuniones del Cabildo, lo que refleja su importancia en la vida cotidiana de Buenos Aires. Entonces, ya no era solo una infusión asociada a los pueblos originarios, mestizos o criollos, sino que el mate se codeaba con la alta sociedad.
En el Museo Histórico Nacional existe un testimonio incuestionable: el mate del General Belgrano. Se trata de un cuenco de cocobolo con sus iniciales grabadas. La bombilla era recta con filtro esférico, típico de la época. El hecho de que los cocos o filtros hayan sido redondos tenía que ver con la práctica de los guaraníes en atarle fibras vegetales en la base de la bombilla o tacuapí, en guaraní.
Hay que recordar que, inicialmente, los guaraníes filtraban con los dientes la infusión de la yerba mate. Con el tiempo incorporaron una caña hueca y lisa a la que luego completaron con un tejido a modo de coco o filtro. Ese elemento, hecho con lo que la selva ofrecía, fue el modelo usado por los Jesuitas hasta convertirlo en la bombilla de metal en sus talleres, tal como la conocemos en la actualidad.
El cocobolo
Se trata de una especie de madera dura tropical proveniente de árboles del género Dalbergia, que se encuentra en América Central, especialmente en Nicaragua y Panamá. Es una madera de color naranja o marrón rojizo, con vetas más oscuras, y es valorada por su belleza, resistencia y durabilidad.
El cocobolo es utilizado en la fabricación de muebles, instrumentos musicales y objetos decorativos por su atractivo estético y propiedades físicas. Para el mate es ideal por la resistencia al calor.
Como a cualquier mate de madera, es recomendable hidratarlo con manteca en su interior antes de curarlo con yerba mate para evitar que se agriete al contacto con el agua caliente.
Belgrano, en tierra de los “panza verde”
Un inmenso algarrobo negro en barrio La Floresta de la ciudad de Paraná habría sido el cobijo del General Manuel Belgrano en su paso por estos lares. Cuenta el saber popular que, bajo su sombra, descansó el creador de la bandera argentina en 1810 cuando iba rumbo a Paraguay. Ese árbol, que tiene más de 500 años, se encuentra en calles Florentino Ameghino y Enrique Acebal, de la capital de Entre Ríos.
Belgrano, durante su paso por Paraná, intercambió ideas con la población y reunió a las fuerzas expedicionarias.
El árbol, con jerarquía de leyenda local, es un bien protegido por la comunidad. Está en el patio de una casa particular pero se considera patrimonio público.
Cartas bajo el algarrobo negro
La historia cuenta que, además de tomar fuerzas a la sombra del algarrobo negro, allí mismo Belgrano le escribió las cartas a Gregoria Pérez.
Ella era una de las mujeres más importantes de Santa Fe -actualmente localidad vecina de Paraná – y puso a disposición del creador de la Bandera todos los bienes que había heredado al morir su esposo. Gregoria era Hermana Terciaria de los Dominicos, la orden con la que Belgrano siempre estuvo vinculado por su profunda devoción a la Virgen.
Como Gregoria no quiso aprovecharse de ese privilegio para llegar al General, requerido por todos en ese momento, le envió una nota mediante su sobrino para ser entregada cuando Manuel Belgrano cruzara por Paraná.
Aunque Gregoria era santafesina, guardaba parentesco con Francisca Arias de Larramendi, dueña de los terrenos en los que se desarrolló la población original paranaense. Tanto es así que tiempo antes, en 1778, Francisca dona esas tierras a la curia para que los vecinos enraizados ahí regularizaran su situación. Además de ese parentesco, Gregoria Pérez tenía sus recursos económicos.
En Paraná tenía un solar, que hoy ocupa el Club Social. Entonces, era una construcción de calicanto y techo pajizo. Funcionaba como una posta que utilizaban con su familia en su camino al norte del actual departamento La Paz, donde estaban las estancias de su difunto marido.
El paso del Creador de la Bandera por Paraná
Según testimonios, Belgrano habría estado unos siete días en Paraná, en camino de su expedición hacia el Paraguay.
La localidad entrerriana había crecido enormemente y estaba mejor organizada en relación con otras poblaciones como la de Santa Fe, que había perdido ventajas tras el cierre de su puerto. Paraná podía ofrecer más de un 70 % de los productos que se exportaban en Santa Fe.
El General Belgrano organizó su ejército, integró soldados y cosechó aquí gran cantidad de adhesiones.
Lo donado por Doña Gregoria propició el camino de Belgrano hacia Paraguay. Sin embargo, no existen evidencias de que Belgrano y Gregoria Pérez se hayan conocido en persona.
Historias de la historia argentina que se labraron alrededor de una ronda de mate amargo.


