Esta es una historia popular que desafía los límites de la geografía, del tiempo pero pasa de generación en generación, como el mate de mano en mano.
PRIMER ORIGEN
El escenario era la Batalla de Caá Guazú, que en guaraní significa “selva exhuberante”.
Fue el 28 de noviembre de 1841, en Corrientes, cuando los soldados entrerrianos al mando del General Pascual Echagüe se enfrentaron a los correntinos comandados por el General José María Paz. Los correntinos se habían rebelado a la decisión de Juan Manuel de Rosas de controlar, entre otras cuestiones, la actividad del puerto de Buenos Aires y las políticas aduaneras que afectaban a las provincias, río arriba del Paraná.
Durante el enfrentamiento, los entrerrianos usaban trabucos cargados con pólvora por adelante, y al disparar, algunos proyectiles impactaban en la cara y el pecho pero, al tener barba larga y tupida, solo acusaban daños menores y alguna mancha de sangre.
Pero lo de “panza verde” era porque la pechera blanca del uniforme terminaba teñida de verde cuando los soldados se arrastraban entre los pastos para no ser descubiertos por sus rivales.
OTRO ORIGEN
Cuando alguien dice “panza verde” enseguida aparece el mate en el pensamiento y el mapa de Entre Ríos para completar la expresión.
Una de las versiones más aceptadas de este apodo fue dada a los soldados del Ejército del General Justo José de Urquiza (caudillo entrerriano y gobernador de Entre Ríos) que añadieron una pechera blanca a sus ropas de batalla para distinguirse del uniforme casi idéntico y colorado del bando del Brigadier Juan Manuel de Rosas.
Pero el final de la historia siempre coincide: los soldados, en sus maniobras, arrastraban el pecho contra el piso y el verde no tardaba en aparecer.
UNA HISTORIA MÁS…
“Entrerriano, panza verde” parece haber existido desde siempre. Pero el saber popular, en este caso, se va hasta la época del Supremo Entrerriano, Francisco “Pancho” Ramírez en el siglo XIX.
«Los Panza Verde» les decían a quienes formaban parte del Ejército al mando de Ramírez, un caudillo de raíz gauchesca, que logró un bando potente y rústico. Usaban la caña tacuara como arma principal. Ramírez había desarrollado tácticas de guerra y retiradas estratégicas para resistir al enemigo. En 1820 proclamó la República de Entre Ríos.
El uniforme era de color rojo y pechera blanca que llegaba hasta el cinturón, la que se coloreaba de verde al contacto con el pasto para sorprender al enemigo.
En uno u otro escenario, con sus propias batallas, los “panza verde” lograron ser un documento de identidad, una manera de ser cebada al calor de la valentía y un mate siempre dispuesto como emblema de entrerrianía.


