¿A QUIÉN SE LE OCURRIÓ PROHIBIR EL MATE?

En 1616, él puso su firma y sello a un decreto contra la costumbre más argentina. Se apoyó en antecedentes que querían borrar el mate. Lo consideró un “vicio abominable” y el fomento de la holgazanería. Y no contento con prohibir un símbolo guaraní, amenazó con multas y azotes a quienes cayeran rendidos ante un buen mate.

Hace exactamente 410 años, en plena época de la colonia en América, dos mundos se habían encontrado alrededor de una ronda de mate. Era casi lo único que los unía. Eran distintos en pensamiento, religión, alimentación, creencias, sabiduría, respeto, ancestros.

Apenas los europeos llegaron a América, descubrieron que los guaraníes permanecían alimentados y atentos con solo consumir una infusión de una hierba salvaje (un árbol de hasta 13 metros) con agua en una calabaza. La filtraban con los dientes. Y solo extraían de la selva la cantidad de yerba necesaria para consumo.
Era el gran momento para abrirle al mundo el secreto de la abundancia y la buena vida.
Pero no lo entendieron. Entonces, lo prohibieron.

En mayo de 1616, Hernando Arias de Saavedra, conocido como Hernandarias, primer gobernador criollo en los virreinatos hispánicos, fue en contra de un hábito extendido entre pobres y ricos. Entre originarios y extraños. Buscaron borrar la yerba mate, la calabaza, el mate con piedras preciosas. Quisieron sacarlo de la choza y de la tertulia. Buscaron desalentar el consumo de mate en toda la población. Decían que era de “pobres” y que “atrasaba”.

La cruzada contra el mate comenzó en 1596, cuando Hernandarias redactó un decreto contra el juego, el alcohol y la yerba mate. Estableció multas para los integrantes de la alta sociedad colonial si eran encontrados tomando mate y cien azotes para los originarios de estas tierras. Se mandaron a quemar toneladas de yerba mate en la zona de producción.

Diego Marín de Negrón, quien sucedió a Hernandarias en el cargo, continuó con esta línea de pensamiento y envió una carta al Rey Felipe III. Se quejaba de una costumbre que consideraba salvaje y que se agravó cuando los mismos españoles empezaron a tomar mate.

Marín de Negrón murió envenenado antes de que le llegara la respuesta de España. Pero, otra vez, Hernandarias estaba en escena.

Fue uno de los pocos casos en los que una costumbre resistió al poder. Y no solo perduró sino que se hizo más fuerte, más arraigada.

El mate pasó de ser una costumbre salvaje a una práctica institucional, de prestigio cultural.

Este fue uno de los tantos capítulos donde el mate fue protagonista. Después vendría la guerra de los conquistadores para adueñarse del mate, mientras cebaban a fuego lento, un negocio desalmado.

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