El mate llamado “celoso” es una calabacita que crece naturalmente con un
mango. Suele parecerse al mate galleta pero con esa “agarradera” que lo convierte en toda una atracción. Y tiene una misión específica.
Antiguamente, cuando una pareja de enamorados tomaba mate, y no tenían una chaperona cerca para controlar a los novios, se les entregaba el mate con manguito para que, entre vuelta y vuelta, los románticos materos no rozaran sus manos. Así, la cebadora (generalmente era la mujer*) entrega el mate agarrando el mango mientras que el enamorado lo toma por el propio cuerpo de la calabaza. Al devolverlo será él quien utilice el asa para evitar el encuentro de manos.
Esta calabacita con mango inspiró otra versión: el mate enlozado con doble asa, más resistente y duradero. Además de ser el mate de los enamorados – o de los esposos celosos por la distancia que imponen las agarraderas- tiene la conveniencia de poder tomar mate con el agua bien caliente ya que jamás se toca el cuerpo del mate sino que las asas, de uno y otro lado, sirven como puente entre los materos.
*Se trata de costumbres lejanas en el tiempo, transmitidas como saberes populares por generaciones, y las perspectivas deben contemplarse en aquel contexto de época.


