LOS YERBALES BAJO LOS CAPRICHOS DEL “NIÑO”

El fenómeno que traería lluvias superiores a la media, granizo y alta humedad podrían definir el ambiente para el Litoral y nordeste argentino en la última mitad del año y parte del 2027. El pico de temporales coincidirá con la pequeña zafra que realizan los tareferos antes de Navidad.

La ilex paraguariensis crece en un clima subtropical húmedo, con precipitaciones abundantes, temperaturas alrededor de 21 grados y buen drenaje del suelo.

La cosecha de la yerba mate tiene tres momentos al año: de abril a junio se realiza el despunte de las plantas, de julio a septiembre la recolección propiamente dicha; y antes de Nochebuena -a modo de rebusque para los tareferos- se hace la zafriña o pequeña cosecha.

Especialistas estiman que la máxima actividad del Fenómeno del Niño ocurrirá entre noviembre y diciembre. Coincidirá, también, con los meses de recolección de frutos con semillas y puede extenderse hasta la época de traslado de plantines al campo.

La combinación entre un escenario climático desafiante y la necesidad de incorporar mayor innovación tecnológica marcará la agenda del sector yerbatero durante los próximos meses. Desde la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul del INTA Misiones, la ingeniera agrónoma Sandra Molina anticipó que el fenómeno de El Niño podría generar pérdidas significativas en los yerbales si se repiten las condiciones de elevada humedad y prolongados períodos de nubosidad registrados en eventos anteriores.

La investigadora, que actualmente dirige el equipo de investigación en yerba mate y té del organismo, explicó que el principal riesgo no está asociado únicamente al exceso de precipitaciones, sino a la aparición de enfermedades que encuentran en ese contexto ambiental las condiciones ideales para desarrollarse. En particular, advirtió sobre el hongo responsable de la caída de hojas en yerba mate, una enfermedad que, según los ensayos realizados por el INTA, puede provocar mermas de entre el 20 y el 30% en el rendimiento de hoja verde.

Frente a ese escenario, el organismo recomienda anticipar la cosecha dentro de las posibilidades operativas de cada establecimiento. La estrategia busca reducir la exposición de las plantaciones a las condiciones que favorecen la propagación del patógeno, especialmente durante los meses en que se espera mayor intensidad del fenómeno climático.

El desafío adquiere una dimensión adicional para los establecimientos que incorporaron cosecha mecanizada. Las lluvias persistentes dificultan el ingreso de las máquinas a los lotes, ya que el suelo necesita varios días para recuperar la firmeza necesaria para soportar el peso de los equipos.

Publicidad